Un ritual completo para la noche de Nochebuena, con velas, muérdago y otros materiales, pensado para atraer buena fortuna al nuevo ciclo.
Colocaremos en la cazuela de barro todos los ingredientes siguiendo la disposición indicada en el dibujo.
En el papel de pergamino escribiremos, con el rotulador rojo, tantos deseos como queramos pedir para el nuevo ciclo.
Una vez escritos, enrollaremos el pergamino y lo ataremos con la cinta de raso roja, haciendo tantos nudos como deseos hayamos escrito. Cada vez que hagamos un nudo, nos concentraremos durante unos instantes en el deseo correspondiente.
A continuación, colocaremos el pergamino en el centro de la cazuela.
Encenderemos las velas una a una, concentrándonos en aquello que queremos atraer a nuestra vida durante el próximo año.
Podemos hacerlo en este orden:
Mientras las velas arden, permaneceremos unos minutos en silencio, visualizando nuestros deseos como si ya estuvieran comenzando a cumplirse.
Podemos acompañar este momento con unas palabras sencillas:
«En esta noche especial, dejo atrás lo que ya terminó y abro mi camino a todo aquello que deseo atraer. Que la fuerza, la salud, la protección y la prosperidad acompañen mis pasos durante el nuevo año.»
Dejaremos que las velas se consuman aproximadamente hasta la mitad.
Llegado ese momento, apagaremos las velas antes de manipular el ron.
Calentaremos ligeramente la copa de ron y verteremos una pequeña cantidad sobre el contenido de la cazuela.
El ritual tradicional indica prender el contenido para que el pergamino y las ofrendas se consuman juntos. Si se realiza, debe hacerse únicamente en un recipiente resistente al fuego, en un lugar seguro y lejos de cualquier material inflamable. Nunca debe verterse alcohol directamente sobre una llama encendida.
Mientras el pergamino se consume, podemos decir:
«Entrego estos deseos al nuevo ciclo. Que llegue a mi vida aquello que deba llegar, que encuentre fuerza para construirlo y sabiduría para reconocerlo.»
Una vez terminado el ritual, dejaremos enfriar completamente la cazuela.
La moneda puede guardarse como símbolo de prosperidad durante todo el año.
Tradicionalmente, los restos del ritual se llevaban al mar como forma simbólica de entregar los deseos y cerrar el trabajo mágico.
Sin embargo, para respetar el medio ambiente, no debemos arrojar al mar cera, papel, cintas, tabaco, metal ni ningún otro residuo.
Si queremos mantener el sentido tradicional del ritual, podemos enterrar únicamente los restos naturales y biodegradables en un lugar adecuado, devolviéndolos simbólicamente a la tierra.
Para terminar, dedicaremos unos instantes a agradecer aquello que hemos vivido durante el año que termina y a recibir con esperanza el nuevo ciclo.
Si quieres comprender mejor el significado de esta noche, el simbolismo de las velas, los colores y los elementos utilizados en este tipo de prácticas, puedes leer también nuestro artículo sobre la magia de la Nochebuena y sus rituales. Allí profundizamos en el sentido espiritual de esta fecha y en por qué tradicionalmente se considera un momento propicio para cerrar ciclos, formular deseos y abrirse a un nuevo comienzo.