Soy José Cuy, médium, clarividente y sanador de nacimiento, con más de 35 años de experiencia. Con un enfoque espiritual y empático, te invito a adentrarte en un viaje de autodescubrimiento y transformación.
En mis consultas presenciales u online, te conectarás con tus guías espirituales y recibirás mensajes reveladores de seres queridos que han partido. A través del tarot, la bola de cristal, las runas y otras técnicas adivinatorias, te brindaré consejos claros y precisos para enfrentar los desafíos de tu vida.
Desde muy joven sentí una conexión profunda con todo lo que no se ve. Esa sensibilidad me llevó a explorar el tarot, la canalización, la magia y distintas tradiciones espirituales.Con los años, esta búsqueda se convirtió en una vocación: acompañar a otras personas en sus procesos de transformación, combinando la experiencia, la intuición y un enfoque realista.
Todo tiene un sentido,
incluso lo que aún no puedes ver.
Empecé a atender mis primeras consultas a los 16 años y, desde los 18, desarrollo esta labor profesionalmente. Son ya más de 35 años de trayectoria, más de 5.000 personas acompañadas y más de un centenar de alumnos formados en mediumnidad, tarot, sanación, chamanismo, magia ritual y otras disciplinas espirituales.
Barcelona fue el lugar donde nací, descubrí mis capacidades y comencé mi actividad profesional. Ripollet, en la provincia de Barcelona, ocupa también un lugar esencial en mi historia: allí abrí mi primera tienda propia, El Arca de la Sabiduría, en diciembre de 2006.
Mi trayectoria no nació de una moda ni de un nombre artístico. Trabajo con mi nombre y mis apellidos porque creo que la responsabilidad empieza por dar la cara. Mi autoridad se ha construido con décadas de práctica, estudio constante, consultas, cursos, publicaciones, radio y, sobre todo, con la confianza de quienes regresan o me recomiendan después de comprobar por sí mismos mi forma de trabajar.
Nací un sábado, 9 de diciembre de 1972, en Barcelona. Soy Sagitario con ascendente Piscis y, aunque entonces nadie podía saber hacia dónde me llevaría la vida, desde pequeño percibí una realidad espiritual que para mí siempre fue tan natural como el mundo visible.
Mi primera experiencia consciente ocurrió a los seis años, después del fallecimiento de mi abuelo. Al entrar en casa de mi abuela para coger unas galletas, lo vi y hablé con él. Durante aquella conversación me comunicó varios hechos que se cumplieron poco después. Cuando conté lo sucedido a mi madre y a mi abuela, no reaccionaron con miedo. Me explicaron que la mediumnidad y la sanación ya formaban parte de nuestra familia.
Mi bisabuela materna, Rosa, fue médium y sanadora en Villanueva del Arzobispo, Jaén. Ayudaba a personas de su pueblo y de localidades cercanas. Antes que ella, su abuela María y otra antepasada llamada también María estuvieron vinculadas a estas capacidades. Sigo investigando ese linaje, del que conservo recuerdos y documentación familiar que pertenece a mi ámbito privado.
Por parte de mi padre, mi abuela Vicenta también se manifestó durante un ritual chamánico que dirigí años después. Sentí su presencia y, posteriormente, creí reconocer su imagen en una fotografía tomada durante aquel trabajo. Aquella experiencia me ayudó a comprender que mi herencia espiritual procedía de las dos ramas de mi familia.
Desde la experiencia con mi abuelo empecé a ver espíritus y a comunicarme con ellos. Mi madre cuidaba a personas mayores y, en algunas ocasiones, después de que alguna de ellas falleciera, yo percibía que venía a despedirse o a dejarle un mensaje de agradecimiento. En casa se vivía con naturalidad, pero fuera no siempre fue fácil. Durante mi infancia sufrí acoso escolar, soledad e incomprensión.
En la adolescencia, con las emociones a flor de piel, las manifestaciones se intensificaron. Se movían objetos y se producían fenómenos que entonces no sabía controlar. Necesitaba comprender lo que me ocurría y aprender a dirigirlo con disciplina.
Durante mi adolescencia conocí, mientras trabajaba en una peluquería, a la señora Rosita, una médium reconocida en la Barcelona de aquella época. Ella fue mi primera gran maestra de mediumnidad.
Durante varios años trabajamos aproximadamente una vez por semana. Me enseñó a comunicarme con los espíritus, entrar y salir del trance con control, integrar entidades, canalizar mensajes y utilizar la imposición de manos. Parte de aquellas enseñanzas se realizaban junto a su guía espiritual, el Hermano Cipriano. También me llevó a conocer a otros médiums y a participar en prácticas tradicionales vinculadas a fechas y lugares concretos.
Me acompañó de forma continuada hasta aproximadamente los 21 años y, después, seguí visitándola de manera puntual. Muchas de aquellas formas antiguas de enseñanza oral casi han desaparecido. Una parte de mi trabajo actual consiste en conservar, ordenar y transmitir lo que aprendí, adaptándolo al presente sin perder su esencia.
A los 16 años ya atendía a amistades, conocidos y personas de mi entorno. Consultaba mediante la mediumnidad y el tarot, y utilizaba las manos para aliviar y acompañar a quienes sufrían. En 1988 comenzó así una actividad que no he abandonado.
A los 18 años conocí a Anna, responsable de la tienda Blau i Verd, en Barcelona. Allí empecé a atender consultas de mediumnidad y tarot, además de impartir cursos y sanaciones, durante unos cinco años.
Más adelante trabajé junto a Marisa, continuando con consultas, formación y sanaciones, y empecé a colaborar en Radio Florida. En esa etapa conocí a Luis Sardà y participé en Ràdio Sants-Montjuïc y Radio Estel, llegando a presentar un espacio propio junto a David Izquierdo e Israel. La radio se convirtió en otra vía para investigar, explicar y compartir el mundo espiritual.
Hacia 1998 colaboré unos tres años en Odín, tienda que puse en marcha con una prima en L'Hospitalet de Llobregat, y después volví un año más a Blau i Verd. En todos estos espacios mantuve la misma actividad: consultas, cursos y sanaciones ligadas a la mediumnidad y el tarot.
También probé oficios convencionales —peluquero, comercial, profesor de danza— pero mi camino siempre regresaba al mismo punto: acompañar a las personas desde el mundo espiritual.
En octubre de 1990 entré como alumno en Sun Dance, una asociación cultural y escuela de medicinas holísticas de Barcelona especializada en chamanismo. Allí conocí y trabajé con Helen Flix y Luis Gascó.
Con el tiempo pasé de alumno a colaborador. Entre 1994 y 1996 fui asumiendo más responsabilidades: ayudaba en rituales, daba clases y participaba en la transmisión de enseñanzas. Estudié chamanismo, druidismo, Wicca, sanación espiritual, psicología transpersonal, hipnosis, cristales, flores de Bach y masaje holístico, entre otras disciplinas.
También conocí a Juan Ruiz, sacerdote inca, y profundicé en el chamanismo inca. Mi colaboración con Sun Dance terminó en septiembre de 1997, aunque todo lo aprendido quedó integrado en mi camino posterior.
En diciembre de 2006 abrí mi primera tienda propia: El Arca de la Sabiduría, en Ripollet. Era un centro dedicado a las consultas de mediumnidad y tarot, la venta de productos esotéricos y actividades espirituales. El nombre resumía una idea que sigue presente en mi trabajo: reunir y conservar conocimientos antiguos para que sean útiles hoy.
En 2008 cerré la tienda. El negocio atravesaba dificultades y, al mismo tiempo, mi padre enfermó gravemente; decidí ocuparme de su salud y de mi familia. Fue una etapa de pausa y revisión personal en la que me alejé de la actividad espiritual profesional, aunque comprendí que aquel paréntesis no cambiaba mi vocación.
En enero de 2011 retomé las consultas en un espacio privado en Barcelona, y en 2015 me trasladé a un nuevo local donde sigo atendiendo hoy, bajo el nombre de "Magia Púrpura Sagrada".
El don, por sí solo, no basta: llevo décadas formándome en profundidad con maestros, escuelas y tradiciones distintas —mediumnidad, chamanismo, druidismo, Wicca, alta magia, Reiki, sanación espiritual y otras muchas disciplinas—, siempre para ampliar mi escucha y mi visión de la persona. El detalle de este recorrido —maestros, fechas, tradiciones— es el siguiente:
Mi trabajo espiritual no sustituye la atención médica, psicológica, legal o financiera que pueda necesitar cada caso.
La Orden Agiam está vinculada a mi tradición espiritual familiar. En 2005 fui nombrado sumo sacerdote de la Orden y, con el tiempo, asumí su liderazgo espiritual, la dirección de sus trabajos internos y la responsabilidad de acompañar a sus miembros. Años después recibí también el reconocimiento como archidruida por parte de una orden druídica extranjera con la que ya existía un vínculo previo.
Desde entonces he participado en trabajos espirituales conjuntos, incluidas sanaciones mundiales durante la pandemia, e impulsé la creación del Círculo Sagrado de Sabiduría; colaboro además con Tribu Agiam.
He acompañado a personas de España, Europa, Estados Unidos y otros países, muchas de las cuales regresan o me recomiendan a lo largo de los años. Pero mi trabajo no se mide solo en cifras, sino en la confianza y la continuidad de cada persona que decide volver.
Mi discreción es absoluta: no cuento quién acude a mi consulta ni lo que en ella se habla, ni utilizo historias privadas para promocionarme.
Muchas personas llegan a mí después de haber consultado a otros tarotistas o médiums, y a veces el mensaje que recibo es muy distinto de lo que les dijeron antes. No lo cambio para agradar, generar miedo o conseguir que alguien vuelva: transmito lo que recibo con claridad, respeto y sensibilidad.
Creo en el libre albedrío. Un mensaje no es una condena inamovible, sino algo que puede ayudar a comprender una situación y a decidir el rumbo; mi responsabilidad es explicar la información, la decisión final siempre es de la persona.
Cuando percibo algo delicado sobre la salud o la proximidad de una despedida, no uso afirmaciones bruscas ni alarmistas: invito a estar más cerca de los seres queridos y a compartir lo importante. La información espiritual debe ayudar a vivir mejor, no sembrar angustia. Tampoco recomiendo rituales de forma automática; primero busco la solución más sencilla —en ocasiones basta una vela, un velón o un sahumerio que la propia persona puede realizar— y solo si es necesario ofrezco intervenir yo mismo, siempre como última opción.
No trabajo para crear dependencia. Escucho, transmito, aconsejo y busco que cada persona salga con más claridad y capacidad para decidir sobre su vida.
En diciembre de 2016 publiqué mediante autoedición mi primera novela, Y desperté. El libro nació de una visión especialmente intensa: después de una noche sin dormir escribí de una vez las primeras 32 páginas. La primera edición, de 100 ejemplares, se vendió en formato físico y está actualmente agotada.
También desarrollé y canalicé el Método Ancestral de Sanación de la Madre Tierra, MasMaTi. La primera imagen y la base de la enseñanza llegaron alrededor del año 2000. Durante aproximadamente dieciséis años fui completando su estructura, su significado y su aplicación hasta publicarlo en 2016. MasMaTi se transmite mediante un curso teórico y práctico —el libro se entrega como parte de la formación— y puedes inscribirte aquí. Sus materiales no se venden de forma independiente porque la enseñanza requiere preparación, explicación y acompañamiento.
Además, he escrito manuales y libros sobre magia, tarot y runas que se encuentran en fase de revisión final antes de decidir su forma de publicación.
Hoy sigo siendo la misma persona que, con seis años, comprendió que la muerte no terminaba necesariamente con la comunicación. La diferencia es que ahora cuento con décadas de práctica, formación y responsabilidad para acompañar a quienes buscan respuestas.
Soy una persona empática, directa y reservada. Sé escuchar y no necesito adornar la verdad. Mi trabajo une mediumnidad, clarividencia, tarot, sanación y enseñanza porque, para mí, todas forman parte de una misma realidad espiritual.
No prometo decir lo que alguien desea oír. Me comprometo a escuchar, transmitir con honestidad y ofrecer el mejor consejo que pueda recibir para ayudarle a comprender su situación y encontrar su propio camino.
Soy José Cuy, y esta es mi historia y más de 35 años de experiencia al servicio de las personas.
Preparación como médium e inicio de la actividad profesional como médium, clarividente y sanador.
Iniciaciones chamánicas, contacto con la tradición inca y limpieza y purificación de karma en Gaden Shartse.
Magia Cabalística, bola de cristal, Reiki y nombramiento como Sumo Sacerdote de Alta Magia de la Orden Agiam®.
Iniciaciones budistas, retiro en Dag Shang Kagyu, conexión chamánica y creación de tambor.
Creación del Círculo Sagrado de Sabiduría y del método Maestro de Reiki Tarot.
Nombramiento como Archidruida y Gran Maestre de la Orden Agiam®; publicación de la novela “Y desperté”.
Canalización del Método de Sanación Ancestral Madre Tierra ©MasMaTi e iniciaciones en Avalon, Reiki Celta y Registros Akáshicos.
Te invito a reservar tu consulta conmigo y descubrir qué camino puede ayudarte a encontrar más claridad.
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