Mandrágora: significado, magia y leyendas de una planta fascinante

Pocas plantas han despertado tanta fascinación y temor como la mandrágora.

Su extraña raíz, capaz en ocasiones de recordar vagamente la forma de un cuerpo humano, sus efectos tóxicos y narcóticos y las numerosas leyendas que han crecido a su alrededor hicieron de ella una de las grandes plantas mágicas de la tradición occidental.

Durante siglos fue considerada símbolo de fertilidad, protección, riqueza, deseo, adivinación y poder. Se decía que podía revelar tesoros, favorecer la concepción, proteger una casa e incluso transmitir fortuna a su propietario.

Pero la fama de la mandrágora tenía también un lado mucho más oscuro.

Arrancarla podía significar la muerte. Su grito era capaz de enloquecer a quien lo escuchara. Algunas tradiciones aseguraban incluso que determinadas mandrágoras nacían bajo los patíbulos.

¿De dónde surgieron todas estas historias?

Para entenderlo hay que separar, al menos durante un momento, la planta real de la planta legendaria.

¿Qué es la mandrágora?

La mandrágora pertenece a la familia de las solanáceas, la misma familia botánica a la que pertenecen otras plantas conocidas como la belladona, el beleño, el tomate o la patata.

El género Mandragora comprende varias especies. Entre ellas se encuentran Mandragora officinarum y Mandragora autumnalis, esta última presente también en la península Ibérica y otras zonas del Mediterráneo.

Es una planta herbácea perenne de hojas grandes dispuestas formando una roseta cerca del suelo. Sus flores nacen prácticamente desde el centro de esa roseta y pueden presentar tonalidades verdosas, blanquecinas o violáceas dependiendo de la especie.

Sin embargo, ninguna de estas características explica por sí sola su fama.

Para encontrar el origen de la leyenda hay que mirar bajo tierra.

La raíz con forma humana

La mandrágora desarrolla una raíz gruesa que puede dividirse en diferentes ramificaciones.

Y ahí comienza todo.

Cuando una raíz principal se bifurca, no resulta difícil imaginar dos piernas. Otras ramificaciones más pequeñas pueden recordar brazos o incluso sugerir vagamente una figura humana.

Hace cientos o miles de años, cuando las fronteras entre medicina, religión, simbolismo y magia eran muy distintas a las actuales, una raíz con aspecto humano difícilmente podía pasar inadvertida.

La imaginación hizo el resto.

La mandrágora dejó de ser solamente una planta.

Se convirtió en una criatura.

¿Cuál es el significado espiritual de la mandrágora?

El simbolismo de la mandrágora cambia según la época y la tradición que consultemos, pero existen varias ideas que aparecen de forma recurrente alrededor de ella.

La fertilidad es probablemente una de las más antiguas.

También se relacionó con la prosperidad y la capacidad de atraer riqueza; con la protección frente a determinadas influencias; con la sexualidad y el deseo; con la adivinación y, en tradiciones posteriores, con diferentes formas de magia.

Su aspecto antropomorfo reforzó además la idea de que la raíz representaba, de algún modo, una pequeña figura humana oculta bajo la tierra.

La mandrágora se encontraba así en un lugar particularmente atractivo para el pensamiento mágico: a medio camino entre lo vegetal y lo humano, entre lo curativo y lo venenoso, entre la vida y aquello que permanece escondido bajo nuestros pies.

No sorprende que terminara convertida en un poderoso símbolo esotérico.

La mandrágora y la fertilidad

La relación entre la mandrágora y la fertilidad es antiquísima.

Una de las referencias más conocidas aparece en el Génesis. En el relato de Raquel y Lía aparecen unas plantas tradicionalmente identificadas como mandrágoras y vinculadas al deseo de concebir.

La asociación sobrevivió durante siglos.

La forma humana de la raíz contribuyó probablemente a reforzar este simbolismo, igual que las propiedades afrodisíacas que tradicionalmente se atribuían a la planta.

Mucho después, en pleno Renacimiento, Nicolás Maquiavelo utilizó precisamente esta reputación en La mandrágola.

En la comedia, un personaje se hace pasar por médico y convence a un hombre que desea tener descendencia de que una poción de mandrágora puede conseguir que su mujer quede embarazada. La supuesta propiedad fecundante de la planta se convierte así en el centro de toda la trama.

No era necesario explicar al público por qué una mandrágora servía para aquello.

La leyenda ya era suficientemente conocida.

¿Por qué se decía que la mandrágora gritaba?

Esta es seguramente la leyenda más famosa asociada a la planta.

Según diferentes tradiciones europeas, la mandrágora emitía un grito terrible al ser arrancada de la tierra.

No era un simple sonido.

Escucharlo podía provocar la locura o incluso la muerte.

La creencia llegó a estar tan extendida que encontramos ecos de ella en la literatura. Shakespeare la menciona en Romeo y Julieta, donde compara ciertos sonidos aterradores con los gritos de las mandrágoras al ser arrancadas del suelo.

Pero si extraerla podía matar a una persona, aparecía un problema evidente:

¿Cómo conseguir una raíz de mandrágora sin morir en el intento?

La imaginación popular encontró una solución tan ingeniosa como cruel.

El ritual del perro negro

Una de las versiones más conocidas del ritual indicaba que primero debía excavarse cuidadosamente alrededor de la planta hasta dejar la raíz prácticamente libre.

Entonces se ataba una cuerda a la mandrágora.

El otro extremo se sujetaba a un perro, normalmente negro según las versiones más dramáticas de la historia.

El recolector se alejaba y obligaba al animal a tirar.

Cuando el perro arrancaba finalmente la raíz, era él quien recibía las consecuencias del terrible grito de la mandrágora.

El animal moría y el recolector podía hacerse con la raíz.

Otras versiones añadieron todavía más detalles: había que aproximarse a la planta de determinada manera, orientarse hacia un punto concreto, proteger los oídos o realizar círculos alrededor de ella antes de extraerla.

Cuantos más peligros acumulaba la historia, mayor parecía ser el valor de la raíz conseguida.

Porque quien lograba poseer una auténtica mandrágora no tenía simplemente una planta.

Tenía un talismán.

La mandrágora como amuleto mágico

A las raíces de mandrágora se les atribuyeron poderes extraordinarios.

Según la época y el lugar, podían utilizarse para atraer la fortuna, favorecer el amor, proteger a una familia, encontrar tesoros o conocer acontecimientos futuros.

En algunas tradiciones germánicas aparecen pequeñas figuras fabricadas o relacionadas con raíces antropomorfas, conocidas como alraunes, tratadas prácticamente como espíritus protectores domésticos.

Sus propietarios debían cuidarlas.

A cambio, ellas cuidarían de la casa.

La idea resulta especialmente interesante porque transforma la raíz en algo más cercano a un espíritu familiar que a un simple ingrediente mágico.

No se trataba solamente de poseer la mandrágora.

Había que establecer una relación con ella.

Mandrágora, brujería y magia medieval

Durante la Edad Media y los siglos posteriores, la reputación de la mandrágora se oscureció todavía más.

Su relación con sustancias capaces de provocar alteraciones físicas y mentales facilitó su incorporación a relatos sobre brujería, filtros amorosos, ungüentos y prácticas mágicas.

Algunas tradiciones la incluyeron entre las plantas utilizadas por las brujas para acudir a sus reuniones nocturnas o aquelarres.

Conviene distinguir aquí entre documentación histórica y leyenda.

Que una planta aparezca mencionada en tratados sobre brujería no significa necesariamente que todos los usos que se le atribuyen fueran reales. Muchos de esos textos mezclaban conocimiento botánico, superstición, testimonios indirectos, religión y auténtica literatura fantástica.

Pero precisamente esa mezcla explica buena parte de su poder simbólico.

La mandrágora era una planta real cuyos efectos podían ser reales.

Y alrededor de esa pequeña base de realidad podía construirse prácticamente cualquier historia.

La oscura leyenda de los ahorcados

Existe una tradición todavía más inquietante.

Según determinadas leyendas, las mejores mandrágoras crecían al pie de los patíbulos.

Algunas versiones fueron mucho más lejos y afirmaron que la planta nacía allí donde había caído el semen de un hombre ahorcado.

La imagen reunía varios de los grandes símbolos asociados a la mandrágora: muerte, fertilidad y nacimiento.

De la muerte del hombre surgiría una raíz con forma humana.

Resulta difícil encontrar una imagen más adecuada para alimentar el imaginario mágico medieval.

Y también resultaba perfecta para justificar por qué ciertas raíces supuestamente excepcionales eran extraordinariamente difíciles de conseguir.

Y, por supuesto, extraordinariamente caras.

Cuando las mandrágoras se falsificaban

Allí donde existe una reliquia poderosa y cara suele aparecer, tarde o temprano, alguien dispuesto a fabricar una.

Con la mandrágora ocurrió exactamente eso.

Autores antiguos ya denunciaron la existencia de vendedores que manipulaban raíces de otras plantas para conseguir una apariencia humana mucho más espectacular.

El proceso era bastante elaborado.

Mientras la raíz todavía estaba fresca, se tallaba para crear una pequeña figura con cabeza, brazos, piernas y, en ocasiones, genitales.

Después podían introducirse semillas de cereales en pequeños cortes realizados sobre determinadas zonas.

La raíz volvía a enterrarse durante un tiempo.

Las semillas germinaban.

Al desenterrarla de nuevo, las pequeñas fibras y brotes parecían formar cabellos o vello sobre aquella criatura vegetal.

El resultado debía de ser extraordinariamente convincente para alguien que acudiese buscando una auténtica raíz mágica.

No era una mandrágora con forma humana.

Era una falsificación diseñada deliberadamente para parecerlo.

Y algunas llegaron a venderse por importantes cantidades de dinero.

La historia tiene algo de irónico: la creencia en el poder sobrenatural de la mandrágora fue tan fuerte que terminó creando toda una pequeña industria de falsificadores.

La mandrágora en la literatura

Pocas plantas pueden presumir de haber atravesado tantos siglos de literatura conservando intacto su misterio.

En la Biblia aparece asociada a la fecundidad.

Maquiavelo convirtió su supuesta capacidad para favorecer el embarazo en el elemento que da nombre y sentido a La mandrágola.

Y Shakespeare utilizó la leyenda de sus gritos en uno de los momentos más inquietantes de Romeo y Julieta.

Autores, ocultistas y recopiladores de supersticiones continuaron hablando de ella durante los siglos siguientes.

Con cada nueva aparición se añadía una capa más.

La planta medicinal.

La raíz humana.

El afrodisíaco.

El talismán.

La planta de las brujas.

La criatura que grita.

La mandrágora terminó ocupando un lugar en el imaginario europeo que ya no dependía únicamente de la botánica.

¿La mandrágora tiene realmente propiedades medicinales?

Detrás de todas estas historias existe una planta que debe tratarse con bastante más respeto del que sugieren muchas publicaciones esotéricas.

La mandrágora contiene alcaloides tropánicos, entre ellos hiosciamina, atropina y escopolamina.

Estas sustancias afectan al sistema nervioso y explican tanto algunos de los antiguos usos médicos de plantas de esta familia como sus efectos tóxicos.

Históricamente, preparados relacionados con la mandrágora fueron mencionados como sedantes, narcóticos o anestésicos. Eso no significa que la planta deba utilizarse actualmente con esos fines.

Todo lo contrario.

La concentración de sus principios activos puede ser difícil de controlar y una intoxicación puede producir efectos graves.

Por tanto, cuando hablamos de las propiedades medicinales de la mandrágora estamos hablando principalmente de historia de la medicina y etnobotánica, no de una recomendación para preparar o consumir la planta.

La magia puede admitir cierta improvisación literaria.

La atropina, bastante menos.

Entonces, ¿qué parte de la leyenda puede explicarse por sus efectos reales?

Probablemente nunca existirá una única explicación para todas las supersticiones asociadas a la mandrágora.

Pero resulta tentador pensar que varias características reales ayudaron a construir el mito.

Por un lado está su raíz, que en determinadas ocasiones puede adoptar formas que recuerdan fácilmente al cuerpo humano.

Por otro, una planta capaz de provocar somnolencia, confusión, alteraciones de la percepción y otros efectos sobre el sistema nervioso resultaba especialmente propicia para adquirir una reputación sobrenatural.

A esto debemos añadir una época en la que el conocimiento de los mecanismos químicos de una planta simplemente no existía.

Si una sustancia podía alterar profundamente la conciencia, había que explicar de alguna forma lo que sucedía.

Y durante buena parte de nuestra historia, donde hoy hablaríamos de alcaloides y receptores nerviosos, otros hablaron de espíritus, fuerzas invisibles o poderes mágicos.

No hace falta decidir que una explicación elimina la otra.

La ciencia explica la planta.

La leyenda nos explica qué hizo el ser humano con ella.

El verdadero poder de la mandrágora

En el siglo XVIII, el avance del pensamiento científico y racional fue relegando muchas de estas supersticiones.

La mandrágora dejó poco a poco de ser aquella criatura situada entre la botánica y lo sobrenatural.

Pero su leyenda nunca desapareció del todo.

Sigue apareciendo en la literatura fantástica, el cine, los juegos, la magia contemporánea y la cultura popular.

Quizás porque reúne varios elementos irresistibles en una sola imagen: una raíz con aspecto humano que crece bajo tierra, una planta venenosa y medicinal al mismo tiempo, un supuesto grito capaz de matar y siglos de historias sobre fertilidad, deseo, muerte, riqueza y brujería.

La mandrágora real es interesante.

La que hemos imaginado durante más de dos mil años lo es todavía más.

Y tal vez sea precisamente ahí donde se encuentre su auténtica magia.


Preguntas frecuentes sobre la mandrágora

¿Qué simboliza la mandrágora?

Tradicionalmente, la mandrágora se ha relacionado con la fertilidad, la prosperidad, el deseo, la protección y la adivinación. Su significado cambia según la cultura y la época, pero su raíz de apariencia humana desempeñó un papel esencial en muchas de estas creencias.

¿Por qué la mandrágora está relacionada con la magia?

Su forma antropomorfa, sus efectos tóxicos y narcóticos y las antiguas creencias sobre sus propiedades favorecieron que fuese incorporada a numerosas tradiciones mágicas. Con el tiempo pasó a considerarse amuleto, planta de brujería y símbolo de poder.

¿Es verdad que la mandrágora grita?

No. La mandrágora no grita al ser arrancada. Se trata de una antigua leyenda europea según la cual su grito podía provocar la locura o incluso la muerte de quien lo escuchara.

¿Para qué se utilizaba la mandrágora en la magia?

Históricamente se le atribuyeron usos relacionados con la protección, la fertilidad, el amor, la riqueza y la adivinación. Estas afirmaciones pertenecen al ámbito de la tradición, el folclore y la historia del ocultismo.

¿La mandrágora es venenosa?

Sí. Las especies de mandrágora contienen alcaloides tropánicos capaces de provocar intoxicaciones graves. No debe confundirse su importancia histórica en medicina y magia con la seguridad de su consumo.

¿Existe realmente la mandrágora?

Sí. La mandrágora es una planta real del género Mandragora, perteneciente a la familia de las solanáceas. Lo que pertenece a la leyenda son muchos de los poderes sobrenaturales que se le han atribuido durante siglos.

José Cuy leyendo una tirada de Tarot de Marsella a la luz de las velas Escrito por

José Cuy

Médium, tarotista y Archidruida de la Orden Agiam®, con más de 35 años de camino espiritual. Conoce su trayectoria.

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